El Plan Estratégico de Sucesión Empresarial

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En la vida de una empresa hay situaciones que son especialmente delicadas y la forma en que se gestionan o resuelven puede influir de un modo muy relevante en el futuro del negocio. Una de estas situaciones que, en mi experiencia, representa una mayor presión personal en el empresario es, sin duda, el proceso de Sucesión del Empresario en Empresas Familiares. Este es un tipo de proceso en que va a ser imprescindible tomar una serie de decisiones complejas que no son habituales en el día a día del negocio, y en las que el empresario no se siente, por lo general, cómodo.

La Sucesión del Empresario es un hecho que va a resultar inevitable. Retrasarla innecesariamente tan sólo favorecerá que se convierta en un problema. Planificarla con tiempo y ejecutarla de una forma rigurosa y profesional resultará siempre en un mejor resultado de un proceso que debería implicar una mejora en todos los ámbitos de la Empresa.

Existen básicamente cuatro opciones de encarar el Proceso de Sucesión del Empresario: (1) la Sucesión a favor de un miembro de la familia, (2) la Sucesión a favor de un ejecutivo externo al entorno accionarial, (3) la Venta de la empresa y (4) el cierre del negocio, una opción claramente a evitar.

La Sucesión a favor de un miembro de la familia es factible en aquellas empresas en que la totalidad del capital esté en manos de una misma unidad familiar. Por contra, será difícil cuando el accionariado de la empresa se reparta entre socios sin relación familiar en común.

El Plan Estratégico de Sucesión Empresarial está diseñado para encontrar y poner en práctica una solución óptima para todas las partes implicadas: empresario, accionistas, familia y empresa. Plantea el proceso como el diseño e implantación de una Estrategia cuyo objetivo es que la situación tras la Sucesión sea mejor que antes de que ésta se hubiese llevado a cabo.

Es un proceso que requiere de total convicción por parte del Empresario, de un elevado nivel de dedicación y de suficiente tiempo, que permita llevar a cabo todas las acciones necesarias para la correcta implantación de la mejor solución.

Identificar al Sucesor, acordar con él su nuevo papel, pactar tiempos y criterios, formarle en sus nuevas funciones, traspasarle paulatinamente responsabilidades, controlar que responde adecuadamente a las expectativas y alcanzar el máximo nivel de confort en la sucesión, es un proceso que puede necesitar de entre 2 y 5 años.

Hacer los cambios necesarios para convertir una buena_empresa_familiar en una buena_empresa_ familiar_óptima_para_su_venta requerirá, en general, un plazo de ejecución en el rango de entre los 3 y 5 años.

En mi experiencia, el mejor aliado en cualquier proyecto de Sucesión Empresarial es el tiempo. Anticipar el problema con suficiente antelación, trabajarlo rigurosamente y ejecutar la solución sin plazos inamovibles, constituye, sin duda, la mejor base para un resultado satisfactorio.

 

By Joan Alsina_Managing Partner_ACCESO Corporate Partners